Desarrollo motor grueso y fino durante los primeros años
La evaluación del desarrollo motor grueso considera habilidades como el control de la cabeza, la capacidad para sentarse, desplazarse, mantenerse de pie y caminar. Estas capacidades aparecen de manera progresiva, aunque el momento exacto puede variar entre niños. También se revisa la motricidad fina, relacionada con movimientos de las manos, manipulación de objetos, coordinación y actividades que requieren precisión. El pediatra observa la postura, la simetría de los movimientos y la forma en que el niño interactúa con su entorno. La ausencia de habilidades esperadas, la pérdida de capacidades previamente adquiridas o las diferencias importantes entre ambos lados del cuerpo pueden justificar una evaluación adicional. La interpretación siempre debe considerar la edad y los antecedentes del paciente.