Valoración pediátrica inicial de los síntomas gastrointestinales
La evaluación comienza con una historia clínica que incluye los hábitos alimentarios, las características de las evacuaciones y la presencia de dolor, náuseas o vómitos. El pediatra también puede realizar una exploración física para identificar signos de deshidratación, distensión abdominal u otros hallazgos relevantes. La edad del niño y la evolución de los síntomas ayudan a determinar si el problema puede manejarse mediante seguimiento pediátrico o si requiere estudios complementarios. El objetivo es orientar la atención según la causa probable y evitar intervenciones sin una indicación médica.